salen del río y entran en la ciudad.
Evitan las plazas con nombres
como Foster’s Freeze, A & W, Smiley’s,
pero nadan juntos por la zona
de las casas de la Wright Avenue donde a veces
en las primeras horas de la mañana
los oyes intentarlo con las perillas de las puertas
o tropezar con el cableado de la Cable TV.
Les esperamos levantados.
Dejamos abiertas las ventanas traseras
y nos avisamos al oír el primer chapoteo
Cada mañana es una decepción.
R. Carver
La entrada da para un chiste malo porque, aunque en la obra de Carver los salmones remontan más de un río y se le escapan entre las manos como la vida a los desesperanzados, lo que más pescaba Raymond eran unas buenas merluzas. De alguna manera tenía que arrastrar todo el fracaso y ruina que sus personajes cargaban sobre los hombros y a pesar del alcohol fue capaz de escribir unos cuentos fantásticos que lo convirtieron en el Chejov de el siglo XX. Directo, sencillo (más bien con la aparente secillez de los maestros) retrató unos personajes que cargan con la vida como pueden. El salmón aparece una y otra vez en sus cuentos y su poesía con una inquietante vitalidad, la misma que parece huír de sus personajes.
El salmón no está entre mis pescados preferidos, prefiero el mar al río y el sabor delicado de un pescado al horno o a la plancha. Sin embargo es una solución buena para una sola ración y aunque no me gusta preparar el pescado con salsas que le roben el sabor cuando vi en Sano y de rechupete la receta de salmón a la naraja con ensalada de aguacate me pareció que podía ser una buena idea. El salmón es un pescado graso así que el jarabe de naranja era una manera de cortarle un poco ese sabor y darle un toque diferente. El resultado me gustó incluso más de lo que esperaba. La emulsión está riquísima, no se pasa de dulce y suaviza mucho el sabor del pescado sin quitarle nada de su sabor tan característico.
Opté por su reducción de naranja y aprovechando que me habían regalado un estuche para hacer el papillote me decidí a probarlo con unas patatas panaderas. Ya estoy pensando en probar ese jarabe con carnes, repetiré seguro.
Ingredientes:
- una rodaja de salmón.
- una patata cortada en lonchas muy finas.
- sal y pimientas en grano.
- una naranja.
Elaboración:
Cortamos la naranja en dos y en una sartén con una cucharada de aceite colocamos las dos partes boca abajo (con la parte de los gajos en contacto con el fondo de la sartén). Cuando esté empezando a quemarse retiramos del fuego, exprimimos su jugo y lo volvemos a poner al fuego dejando que reduzca como si fuera un jarabe. En un recipiente ponemos el jarabe y le añadimos un poco de aceite de oliva (un par de cucharadas). Emulsionamos.
En el estuche de silicona coloqué un lecho de patatas muy finas (si no están cortadas finas no se harán, podemos también pasarlas antes un poco por la sartén), la rodaja de salmón salpimentada y una rodaja fina de naranja. Con el horno precalentado a 180º se hizo en unos 12 minutos.
Retiramos del horno y emplatamos. Napamos con el jarabe de naranja.
Muy, muy recomendable.

