A veces, en octubre, es lo que pasa.
Cuando nada sucede,
y el verano se ha ido,
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.
y las hojas comienzan a caer de los árboles,
y el frío oxida el borde de los ríos
y hace más lento el curso de las aguas;
cuando el cielo parece un mar violento,
y los pájaros cambian de paisaje,
y las palabras se oyen cada vez más lejanas,
como susurros que dispersa el viento;
entonces,
ya se sabe,
es lo que pasa:
esas hojas, los pájaros, las nubes,
las palabras dispersas y los ríos,
nos llenan de inquietud súbitamente
y de desesperanza.
No busquéis el motivo en vuestros corazones.
Tan sólo es lo que dije:
lo que pasa.
Angel González.
A veces, en octubre, es lo que pasa, el preludio del recogimiento, volver a casa y prepararse para el invierno.
Toca despedirse de piescos, melocotones, albaricoques, melones...la fruta de verano sobrevivirá en las cadenas de supermercados en el vano intento de hacernos creer que el verano puede ser eterno, pero solo será un espejismo. Las peras son para mí la fruta más sabrosa a partir de ahora y no hay que olvidarse de los frutos secos. Y las piezas demasiado maduras podemos aprovercharlas y en un par de minutos marcarnos un postre como este, muy sencillo y muy resultón.
- 1 o 2 peras Conferencia muy maduras.
- una cucharada de postre de azúcar moreno por cocotte.
- un chorrito de vino dulce de Oporto.
- un poco de canela en polvo.
Para el crumble, cantidades por cada cocotte.
- una nuez de mantequilla generosa, unos 25 gr.
- dos cucharadas soperas de harina de trigo.
- unas 10 avellanas peladas y pasadas por el triturador, dejamos unas migas gruesas.
En la misma cocotte troceamos la pera, espolvoreamos con el azúcar moreno y la canela en polvo y regamos con un chorrín de vino de Oporto. Tapamos y metemos en el microondas un minuto, basta que la pera se deshaga un poco pero no del todo. Con una cucharilla mezclamos bien la pera medio deshecha, el azúcar y el vino.
Para el crumble mezclamos con la mano la harina, la mantequilla bien fría y los trozos de avellana. Cuando consigamos una migas las colocamos sobre la mezcla de peras y horneamos a 180º hasta que coja color la corteza. Servimos caliente.



