martes, 22 de mayo de 2012

Panzanella, ¿una ensalada italiana o un gazpacho?

Cuando volvemos al pueblo, el tío Neira nos para en la carretera al lado de una huerta que tiene, y nos trae un montón de pepinos, tomates y cebollas dulces, moradas. De las alforjas del carro saca pan, longaniza y una bota de vino. Desayunamos allí en la huerta. Los pepinos y los tomates están fríos de la madrugada y da gusto comerlos, espolvoreados de sal. Si mi tía me viera pondría el grito en el cielo, porque ya me he comido cinco o seis pepinos y creería que me iba a morir de repente.

La forja de un rebelde, Arturo Barea.






La panzanella es una ensalada italiana, muy típica de la Toscana, que se hace a partir de los restos de pan duro, ajo, cebolla morada, albahaca y un aliño de sal y vinagre. Con el tiempo, a la versión más clásica y sencilla se han ido uniendo el tomate, el pepino incluso las aceitunas. Bien podríamos traducirlo en nuestra lengua como "gazpacho desestructurado" y además quedamos la mar de modernos. Una ensalada sencilla y muy, muy fresca, con un intenso sabor a vinagre.

Ingredientes:

- restos de pan duro.
- cebolla morada cortada en rodajas finas.
- aceite, sal y vinagre de vino.
- tomate para ensalada.
- pepino.
- unas hojas de albahaca.
- 1 diente de ajo.
- aceitunas.

Humedecemos el pan en agua fresca y escurrimos bien. Lavamos, pelamos y cortamos los tomates, la cebolla y el pepino. Desmigamos el pan y mezclamos con el resto de los ingredientes. Incorporamos el ajo, la albahaca desmenuzada con las manos y las aceitunas, y aliñamos todo con un chorrito de aceite de oliva y uno generoso de vinagre. En el último momento añadí unas hojas de lechuga en juliana que me habían quedado en la nevera. Dejamos reposar un poco en el frigorífico para que resulte aun más refrescante el resultado.

jueves, 17 de mayo de 2012

Pechuga de pavo rellena de pesto de nueces y queso Afuega'l pitu en cocotte.

(...) Ya hacía seis años que escuchaba la mejor de las conversaciones. La de las tierras baldías, la de los grandes bosques, más grande y antigua que ningún documento conocido: ni por los hombres blancos lo bastante fatuos para creer que habían comprado algún fragmento; ni por los indios lo bastante crueles para pretender que les había correspondido transmitir algún fragmento; más grande que el mayor de Spain y las migajas que se vanagloriaba de conocer creyendo que lo sabía todo; más vieja que el viejo Thomas Stupen, de quien había recibido el mayor de Spain, y que también creía que lo sabía todo; más vieja que el viejo Ikkemoutubbe, el jefe chickasaw de quien el viejo Stupen la había recibido y que a su vez también creía que lo sabía todo. (...) Luego, durante dos semanas comió la rústica, rápida comida -el pan amargo y sin forma, la extraña carne silvestre, venado y oso y pavo y coatí, que nunca había probado antes-, lo que los hombres comen, cocinado por hombres que eran primero cazadores y cocineros después.

El oso. William Faulkner.


Cocinada de manera tradicional, en una cocotte de hierro fundido que permite pasar de los fogones al horno sin perder ni una pizca de los jugos, para asar con tiempo, sin prisas. Una pechuga de pavo con  un tierno relleno de nueces y queso fresco. Y lo acompañamos de polenta, fundamental en la cocina septentrional italiana. En las regiones del norte del país, este ingrediente humilde pero nutritivo, fue la que sació el hambre y calmó la miseria de sus habitantes, hasta el punto de ser conocidos en el resto de Italia como "polentoni". Es un acompañamiento perfecto para los asados de carne.




Ingredientes:

- 1 pechuga de pavo abierta, la aplastamos un poco y procuramos que tenga una forma regular para facilitar luego el proceso de enrollarla.
- dos puñados de nueces sin cáscaras.
- un queso fresco pero denso, con quesos batidos tipo yogur nos quedará muy líquido. Yo en estos casos utilizo dos que tengo la suerte de tener muy cerca: queixo do Cebreiro (de la montaña lucense) o queso de Afuega'l pitu. En esta ocasión utilicé este último, tiene una textura muy cremosa en la boca y a pesar de ser un queso fresco tiene un sabor especial. Muy recomendable. Empleé la mitad de un queso (unos 250 gr.)
- 1 huevo.
- sal y pimienta.
- un ramito de tomillo fresco.
- una rama de romero fresco.
- 1 diente de ajo.
- aceite de oliva.
- un vaso de agua con dos chorritos de salsa Worcestershire.

Salpimentamos la carne por los dos lados.
En un triturador (yo utilizo el suplemento que viene con la batidora), procesamos las nueces. En un cuenco mezclamos el queso fresco, con las nueces trituradas y el huevo. Mezclamos bien todo ayudándonos de una cuchara de madera. No debe quedarnos líquido, de ahí la importancia del queso, para evitar que se nos pueda escapar el relleno a la hora de enrollar.
Colocamos el relleno sobre la carne y enrollamos con cuidado,atando bien con hilo de cocina.
Ponemos la cocotte al fuego con una base de aceite de oliva, un ajo y las hierbas, y cuando esté bien caliente sellamos el rollo por todas las partes hasta que coja color.
Rociamos con el vaso de agua en el que habíamos diluido la salsa inglesa y llevamos la cocotte al horno. Asamos durante aproximadamente 2 horas a 200º. Comprobamos que esté hecho y retiramos. Si durante el asado vemos que está seco el caldo incorporamos otro poco.
Sacamos la pieza de carne y mientras esperamos que temple un poco antes de quitar el hilo, preparamos la salsa. Reducimos a fuego suave los jugos del asado, retiramos las hierbas aromáticas, añadimos un poco de agua en la cocotte (o caldo si tenemos) si fuera necesario, corregimos la textura con maicena si la queremos más densa y de sal si la encontramos sosa.



Acompañamiento.


- 250 gr. de polenta (sémola de maíz)
- 500 ml de agua.
- un puñado de sal y un chorrito de aceite de oliva.

Llevamos el agua a ebullición, añadimos la sal y el chorro de aceite y cuando vuelva a hervir añadimos la polenta en cascada sin dejar de remover. El proceso es como el de una bechamel, irá espesando y para evitar que se formen grumos removemos constantemente con la cuchara de madera. En unos 30-40 minutos estará lista.

Emplatamos. Colocamos un fondo de polenta sobre el plato, fijamos sobre éste un par de rodajas del asado y salseamos todo. El resto del jugo lo servimos en una salsera para quien quiera añadir un poco más.
¡Buen apetito!

martes, 15 de mayo de 2012

Ensalada César, muffins de cheddar y ajetes, y Blody Mary sin alcohol.

 La latta di dieci chili e un etto, rossa con bande blu, mi aspetta in piazza Carlina, dove sono passato per vedere se c'erano i gianchetti. Me l'hanno tenuta al banco del pesce dei veneti. I gianchetti non ci sono perché il mare è stato mosso e non si possono pescare, verrebbero su sporchi d'alga, ma c'è la latta delle acciughe. Sono mesi che la guardiamo, Vasco e io, ma non finisce mai, con disappunto dei pescivendoli e mio.
Oggi è pronta, vuota, pulita. Sotto la corona di Spagna e il veliero che avanza a vele gonfie tra nuvole e onde celesti c'è scritto: "Consorcio Español Conservero". Stavano lí dentro le "anchovies in salt", lavorate nella "fabrica central" di Castro-Urdiales in Cantabria, dove, c'è scritto, vengono pescate.

 Il salto dell'acciuga, Nico Orengo.


Pocas cosas me gustan más que unas anchoas en salazón. 
Entre nube y niebla a ratos vemos el sol por el norte, y lo que apetece es que el buen tiempo llegue también a la mesa. Hacía tiempo además que quería probar la famosísima ensalada César y no me arrodillo (que no son tiempos para arrodillarse) ante su creador o el mismísimo César, pero me declaro seguidora fidelísima de esta salsa que probaré sin duda con pescados. 
Y el que no tenga mucho que hacer después de la comida, puede darse el gustazo de hacer la versión alcohólica del Bloody Mary.

Muffins de queso cheddar y ajetes frescos.

- 300 gr. de harina de trigo.
- 3 cucharadas soperas de ajetes frescos cortados muy finos.
- 2,5 cucharaditas de levadurina Royal.
- 100 gr. de mantequilla salada derretida (o mantequilla normal)
- 100 gr. de queso cheddar rallado.
- 3 huevos ligeramente batidos.
-250 ml. de leche que dejaremos reposar unos cuatro minutos con un chorro de limón. (o buttermilk)
- sal.

Mezclamos los huevos batidos con el resto de los ingredientes, excepto los secos (harina y levadura y sal) que mezclamos a parte. Unimos los húmedos bien mezclados a los secos y removemos hasta incorporar bien. Llenamos nuestro moldes (2/3 del molde porque subirán) y horneamos unos 25-30 minutos a 185º. Podéis ver que a mi no me subieron mucho, compré una harina de trigo ecológica que estoy casi al cien por cien segura que es integral, a pesar de no indicarlo en la etiqueta. Las veces que la utilicé con levadura no subió mucho y tiene además un sabor demasiado parecido a la integral.

Ensalada César.

- unas hojas de lechuga romana o la que os guste más.
- cuatro filetes de anchoa.
- unos cubitos de pan duro dorados con aceite en la sartén.
- unas virutas de queso parmesano.

Salsa César para la ensalada:
- 1 yema de huevo.
- 1/8 cucharadita de mostaza.
- 1 cucharadita de zumo de limón.
- media cabeza de ajo machacado.
- 2 filetes de anchoa machacados.
- 1 cucharada sopera de parmesano rallado.
- aceite de oliva (según necesitemos para emulsionar)
La misma elaboración de un mayonesa. Batimos los ingredientes sin el aceite, cuando tengan una textura cremosa vamos añadiendo un chorrito de aceite de oliva sin dejar de batir. Batimos hasta emulsionar y conseguir la textura propia de la mayonesa.

Bloody Mary sin Vodka (por vaso):

- 1 vaso de zumo de tomate.
- jugo de medio limón
- hielo.
- unas gotas de Tabasco.
- unas gotas de salsa Worcestershire.
- apio.
- sal y pimienta.

En un vaso ponemos el zumo de tomate con el hielo, apretamos medio limón sobre el zumo e cortamos e introducimos la mital de la mitad en el vaso. Añadimos unas gotas de Tabasco y de la salsa inglesa. Aliñamos con sal y pimienta negra recién molida e introducimos una rama de apio para remover.

martes, 8 de mayo de 2012

Tarta de zanahoria, carrot cake.

(...) Rosemary iba subida en una furgoneta encima de montones de zanahorias. La tierra despedía un dulce aroma en la oscuridad, y Rosemary estaba sentada tan en lo alto que apenas podía ver a los demás en la penumbra apenas interrumpida por la luz de las escasas farolas. Las voces de los otros parecían llegar de muy lejos, como si estuvieran experimentando cosas ajenas a ellas, ajenas y remotas, pues en su corazón seguía con Dick (...)
- ¡No subas! -le gritó a Collis-. Se van a desmoronar las zanahorias.
Le arrojó una a Abe, que iba sentado al lado del conductor con la rigidez de un anciano.
(...) Rosemary lo miró fascinada y se identificó con él, rió alegremente con él y todo de pronto le pareció maravilloso.

Suave es la noche, Francis Scott Fitzgerald.



Pues yo abrí el horno, el olor a canela invadió la casa y de pronto también a mí me pareció todo maravilloso.

Ingredientes:
- 200 gr. de zanahoria triturada (unas 3 zanahorias)
- 200 gr. de harina.
-100 gr. de nueces.
- 1 cucharadita de canela en polvo.
- 1/2 cucharadita de nuez moscada rallada.
- 2 huevos batidos.
- 130 gr. de mantequilla fundida.
- 200 gr. de azúcar moreno.
- 3 cucharaditas de levadura en polvo (tipo Royal)

Para la crema de queso fresco:
- 250 gr., 1 envase de queso batido, yo utilicé de la marca Mercadona.
- unas cucharadas soperas de azúcar glas.

Mezclamos en un recipiente los huevos batidos con el azúcar, la canela, la nuez moscada, la mantequilla fundida y la zanahoria. Para procesar la zanahoria utilizo el accesorio de la batidora que tritura. Cuando tengamos una masa uniforme añadimos la harina tamizada, la levadura en polvo y mezclamos bien. Por último añadimos las nueces semitrituradas, basta estrujarlas un poco con la mano antes de incorporar.
En el horno precalentado a 180º , col caldeo inferior y superior, horneamos sobre una hora. Para cerciorarnos de que está en su punto introducimos un cuchillo y comprobamos que sale limpio, sin rastro de masa.
Para la crema de queso fresco batimos el queso con azúcar glas (la cantidad de azúcar según nos guste más o menos dulce) y lista para servir. Podemos presentar la tarta con la cobertura de queso fresco, incluso rellenarla con una capa de nuestra salsa. Si no la vamos a consumir en el día será mejor servir por separado, para evitar que el queso fresco se seque y forme una costra. ¡Buen provecho!

miércoles, 11 de abril de 2012

Panecillos de tomillo, cómo asar pimientos y escabechar pechuga de pollo.

Resultaba agradable volver en coche al hotel a la caída de la tarde, con aquel mar de colores tan misteriosos como las ágatas y cornalinas de la niñez, verde como leche verde, azul como agua de lavar, oscuro como el vino. Resultaba agradable pasar ante la gente que comía al aire libre, ante la puerta de su casa, y oír las potentes pianolas ocultas tras las parras de los merenderos. Cuando doblaron la Corniche d'Or y llegaron al hotel de Gausse entre las hileras de árboles que se sucedían, en la creciente oscuridad, en múltiples tonalidades de verde, ya la luna asomaba tras las ruinas de los acueductos.

Suave es la noche, Francis Scott Fitzgerald.



Resulta también agradable volver a casa en bicicleta, comer al aire libre, aunque este tiempo cambiante arruine más de una salida.

Me encantan los bocadillos, desde los más sencillos y clásicos hasta esos que podemos ver en los blogs, de ingredientes especiales, mezclas imposibles, panes de lo más variado. Así que queda inaugurada la temporada del bocata y de las salidas con buen tiempo (y lo inauguro en un día bien gris)

Pan de tomillo. 

Sobre una receta de panecillos de romero de Va de pan, hice unas pequeñas variaciones, unas por despieste (el aceite y la leche) y otras a propósito (tomillo en lugar del romero):

- 500 gr. de harina de fuerza.
- 1 y 1/2 cucharadita de levadura de pan en polvo.
- 1 cucharadita de sal.
- 1 cucharadita de azúcar.
- 350 ml. de agua.
- 1 cucharada sopera de aceite.
- tomillo.

Mezclamos los ingredientes secos y hacemos un volcán, en el cráter vertemos los líquidos y vamos amasando. Dejamos levar y doblar el volumen (una hora y media, dos). Retomamos la masa, damos forma a los panes, los pasamos un poco por un plato con tomillo, les damos un corte en la superficie y los colocamos sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Dejamos reposar una hora. Horneamos a 200º hasta que cojan calor, retiramos y dejamos enfriar sobre una rejilla.


Pimientos asados.

Cogemos unos pimientos rojos de piel tersa y brillante, que veamos carnosos y sin golpes. Los lavamos y secamos. Los colocamos en una fuente de horno o sobre la bandeja forrada con papel de aluminio. Rociamos con un chorro de aceite de oliva y salamos. Asamos a 170º hasta que se desinflen, arrugue la piel y cojan algo de color. A mitad del proceso les damos la vuelta. Cuando veamos que estén ( entre 20 minutos y media hora) los sacamos y dejamos enfriar antes de pelar. Los metemos en un tarro que cierre hermético y les añadimos el jugo que soltaron. Riquísimos en tostas, con unas anchoas, con queso en ensaladas, revueltos, con pasta...y en bocatas!

Pechugas de pollo escabechado.

- 3 pechugas de pollo.
- 1 hoja de laurel.
- unos 4 o 5 granos de pimienta negra.
- una cebolla cortada a la mitad.
- 1 zanahoria.
- unas hierbas aromáticas.
- 2 vasos de aceite y uno de vinagre.

En realidad podéis añadir otras verduras, hacerlo con otras carnes y variar la cantidad de aceite y vinagre, aunque la medida de base suele ser 2 de aceite por una de vinagre. Así el sabor es suave y no demasiado marcado a vinagre. El proceso es sencillo, el resultado muy rico y además muy práctico, tenemos pechuga de pollo que nos aguantará mucho tiempo en la nevera, y la vinagreta resultante será el aliño perfecto de ensaladas.
La cocción se hace en la olla a presión. La mía es una olla rápida y en cuanto suben dos rallitas apago el fuego y listo. Las conservo enteras en un tarro hermético y voy cortando según necesito.


Montamos el bocata, y aprovechamos el jugo de la pechuga para empapar un poco el pan antes de rellenar. Buscad un buen sitio al aire libre y ¡buen provecho!

martes, 3 de abril de 2012

Bollo de Pascua de Avilés.

El abuelo era blanco; conocía
dos cuevas y sabía seguir las huellas del lobo.
La abuela era menuda y tibia como un nido:
jugábamos a pájaros con ella...
Y, alrededor, los dos llevaban como
un contorno de campos y palomas:
cruzaban el umbral y parecía
que con ellos entraba el verano en la casa;
al contarnos los cuentos, en sus voces
oíamos molinos y cuervos alejándose
y hasta las mismas ropas nos traían
un recuerdo fragante, un recuerdo lluvioso
del heno y la retama...
Y el abuelo, qué manos de valiente, 
qué venas, retorcidas como parras;
las ganas que me daban
de cumplir en un día sesenta y cuatro años
para tener dos manos como aquéllas...
Luego, la abuela, aquellas zapatillas
de nube que llevaba,
aquel ir y venir, como volando,
de la escoba al misal, de sus gallinas
a las sábanas frescas,
de la labor de lana a los geranios
del pan a las mejillas de sus nietos...
que entonces, suavemente, quedábamos dormidos
creyendo que la abuela no se acostaba nunca.

Los abuelos, Miguel D'Ors





Mi abuelo materno, Teofilo, era mi padrino, me hizo el regalo más grande, me enseñó a leer a escondidas. Mi abuela paterna, Marcelina, era mi madrina, este poema siempre me la recuerda, de la cocina a la huerta, del hórreo a misa, anotando en los márgenes de sus libros de cocina. 

Todos los años tuve mi bollo de Pascua, uno venía siempre de la confitería San Francisco de Avilés, el otro casero, envuelto en un suave papel blanco. Ahora me toca a mí.


Los fantásticos moldes de las fotografías y de la receta los hizo mi tío Luis, perfeccionista hasta el extremo en el trabajo y que moldeó estas cuatro formas tan características. Hoy se encuentran en muchos comercios de Avilés pero hace unos años no era nada fácil.




Ingredientes para un bollo de 3 pisos:

- 750 gr. de harina de trigo.
-  750 gr. de azúcar.
750 gr. de huevos.
- 750 gr. de mantequilla.





La característica fundamental del mantecado de Avilés es precisamente su sabor a mantequilla, su miga prieta y amarilla y su escarcha glaseada. De la calidad de los ingredientes dependerá el éxito final, así que os aconsejo que utilicéis una buena mantequilla.
La receta más tradicional parece ser la que lleva la manteca cocida. Se trataría entonces de cocer la mantequilla a fuego bajo e ir retirando el suero o espuma hasta que quede un concentrado que se deja solidificar. Sería algo así como manteca concentrada. Yo sin embargo utilicé mantequilla, resulta un poco más suave (todo lo suave que pueden ser 750 gramos de mantequilla) sin perder el sabor a mantecado. 
Colocamos en un cuenco grande la mantequilla pomada y el azúcar y empezamos a trabajar con un cuchara de madera, cuando tengamos integrado el azúcar acabamos de trabajar con las manos. Añadimos uno a uno los huevos sin dejar de batir con las varillas eléctricas,  procurando incorporar un nuevo huevo solo cuando el anterior se haya integrado perfectamente en la masa. Es el turno de la harina que incorporamos poco a poco removiendo suavemente hasta que se integre por completo. Si nos gusta una textura más suave, con un interior más esponjoso, podemos separar las yemas de las claras y añadir estas últimas montadas a punto de nieve, antes de añadir la harina. De esta forma aireamos la masa y el resultado será más esponjoso. También se puede añadir una cucharadita de levadura Royal, que hará que suba un poco la masa y quede también con una miga más suave.
Precalentamos el horno a 180º.
Untamos las paredes de nuestros moldes de mantequilla derretida y un poco de harina para que no se nos pegue ni se nos rompa al desmoldar.
Horneamos hasta que coja calor y controlamos el punto introduciendo un pincho metálico, si al pinchar el bollo no quedan restos de masa estará listo para retirar. En esta ocasión coloqué los dos pisos más pequeños en la bandeja baja del horno y dos alturas más arriba la base mayor. Cuando ésta tenía ya color invertí el orden de las bandejas. Me llevó más o menos una hora de horneado.
Dejamos que se enfríe antes de desmoldar sobre una rejilla.
Levantamos nuestro Bollo de Pascua colocando como base el bollo de mayor tamaño y así hasta coronar la cima con el más pequeño.
Hacemos una glasa con azúcar en polvo y un poco de agua y vertemos sobre la torre.
Hacemos un merengue con una clara montada a punto de nieve a la que añadimos dos cucharadas soperas de azúcar, volvemos a batir hasta conseguir el punto deseado. Con una manga pastelera colocamos un montoncitos de merengue en los extremos de las estrellas, sobre los que colocaremos los huevos o bombones.
Adornamos con chocolates las puntas del bollo y en lo más alto ponemos un huevo de Pascua o una figura de chocolate.
¡Buen provecho!

jueves, 15 de marzo de 2012

"Polpettone" de atún según una receta zíngara.

Firenze, sabato 1 luglio 1895.
Finalmente, dopo lunghe prove, sono riuscito ad ottenere il polpettone che ho assaggiato nel corso della mia così strana visita la castello di Roccapendente. Ho capito, dopo alcuni fallimenti, che è fondamentale aggiungere gli ingrediente nel giusto ordine, uno per volta, e lasciar cuocere ognuno per il tempo necessario, giacché ognuno dei componenti di questo pasticcio richiede il proprio tempo per acquisir la giusta consistenza, e il giusto sapore.
È anche fondamentale che gl'ingredienti siano dei più fini, ma questo ognuno cha fa cucina lo sa: non esistono i peperoni come categoria platonica ed immutabile, ogni peperone è diverso. (...)
Trascrivo qui di seguito la ricetta, la quale però ho deciso che seguirò solo per gusto mio e dei miei ospiti, e non riporterò nel mio manuale; io amo narrare gli aneddoti legati ad ogni piatto, e in questo caso son così tante le storie che dovrei contare, che richiederebbero un libro per conto propio.

Odore di chiuso, Marco Malvaldi.



Ingredientes:

Estas son las cantidades que aparecen en la receta que Marco Malvaldi recoge en su novela. Para dos raciones acompañadas de una buena ensalada, es suficiente con la mitad de la cantidad de estos ingredientes:

- Atún o bonito en aceite de oliva, 500 gramos.
- 2 pimientos amarillos.
- 300 gr. de pan del día anterior.
- 100 gr. de aceitunas negras (yo preferí aceitunas verdes aliñadas)
- 2 huevos.
- leche para empapar el pan.
- pan rallado.
- medio litro de "nata de la más fina" (yo utilicé unas 5 cucharadas soperas de leche Ideal para amalgamar)
- 3 ramas de apio.
- perejil (yo lo cambié por cilantro que aún tenía de las hamburguesas de salmón)


Elaboración.

Me atrevo a traducir la receta que el protagonista de Odore di chiuso, todavía impresionado por las recientes aventuras vividas en el castillo de Roccapendente, recrea en su diario.

"Pasar los pimientos por el fuego para pelarlos con facilidad (...); pelarlos, retirarles las semillas y cortarlos en pequeños trozos. En una sartén amplia, sofreír el apio en finas rodajas, cuando coja color añadir los pimientos que dejaremos cocinar lo que dura un saludo a una bella dama. Mientras tanto remojar el pan en la leche a la que habremos dado un hervor. Ponemos el atún, desmigado con ayuda de un tenedor. Seguidamente, y sin dejar de remover nuestra mezcla, añadimos las olivas deshuesadas, el pan reblandecido y escurrido, perejeil, sal y pimienta negra molida. Dejar enfriar.
En un recipiente retomamos la mezcla, la ablandamos con los huevos trabajándola bien con las manos; después ligar con la nata. Se unta una fuente de cobre y se espolvorea con la mitad del pan rallado; poner entonces la mezcla, cubrir la superficie con el resto del pan rallado y cocinarlo bien en el horno, bien en un horno en el campo"

A riesgo de que el mismísimo Pellegrino Artusi se revuelva en su tumba, yo hice algunos cambios en el proceso, un poco por simplificar, un poco porque a ver de dónde saco yo una olla de cobre y un horno en el campo, y en mi cocina no hay más bella dama a la que saludar que una servidora.

Pasé por la sartén con un poco de aceite el apio cortado muy fino al que añadí el pimiento amarillo cortado del mismo modo. Cuando empezaban a coger color retiré del fuego. Cambié la nata (que debe de ser la única cosa en el mundo que no digiero) por unas cucharadas soperas de leche Ideal, la cantidad suficiente para ligar nuestra mezcla. Calentamos el horno a 180º, caldeo superior e inferior. En una fuente para horno espolvoreada con pan rallado, moldeamos y colocamos el polpettone, finalizamos  cubriendo con el resto del pan rallado. Horneamos unos 30 minutos o hasta que el pan rallado coja color tostado (también podemos darle un golpe final de grill)
El resultado es riquísimo en caliente y en frío, muy simple de hacer, perfecto acompañado de una buena ensalada y también para meter en la fiambrera ahora que empieza el buen tiempo. Como dicen ahora este plato será "un must" esta primavera.