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miércoles, 2 de noviembre de 2011

Pastas de cappuccino y chocolate.

Joan Perucho ha escrito un delicioso libro, Historia del café. "Licor amado por el poeta, que faltó a Virgilio y que Voltaire adoró". Partiendo de la etimología que da Corominas - el turco kahve, que viene a su vez del árabe qahwa, que también significa vino-, y aludiendo a que quizás Helena servía café a Telémaco, pues la Odisea nos enseña que la hermosísima recibía de la egipcia Plydama una planta maravillosa que "alejaba del corazón la tristeza, la ira y hacía olvidar" (...) 
En Italia el café entró por dos caminos: el que bajaba de Viena (...) y el del mar, que señoreaba Venecia. Los venecianos fueron quienes verdaderamente enseñaron a Europa a tomar café. Cuatro condiciones establecieron los vénetos: "dulce como el amor, puro como un ángel, negro como el demonio y caliente como el infierno".

La cocina cristiana de Occidente, Álvaro Cunqueiro.






Me gusta el café, cargado y muy caliente. Creo que no podemos competir con italianos y portugueses, su café es riquísimo y cuidan su elaboración.  El café me gusta hasta en los postres, un toque fuerte e incluso amargo para compensar el dulzor de las sobremesas; así que pensé en estas galletas de cappuccino con chocolate, es algo así como pedirse ración doble de lo que te gusta.


Ingredientes:

- 200 gr. de harina de repostería.
- 60 gr. de mantequilla.
- 50 gr. de azúcar.
- 1 huevo.
- 1 sobre de café cappuccino soluble.
- 1 cucharada sopera de agua.
- chocolate fundido.

En un recipiente mezclamos el azúcar con la mantequilla pomada, cuando estén integrados añadimos el huevo y mezclamos. En una taza, vertemos el contenido del sobre de café soluble, añadimos una cucharada sopera de agua muy caliente y mezclamos para conseguir una crema de cappuccino. La vertemos sobre la masa y mezclamos bien. Es el momento de añadir la harina tamizada y amasar. Extendemos la masa y con un cortapastas modelamos.
Metemos en el horno precalentado a 180º  hasta que cojan algo de color, unos 15 minutos dependiendo del grosor y tamaño de nuestras pastas.
Fundimos el chocolate y lo utilizamos para unir las dos pastas.
Llevo un tiempo probando diferentes mantequillas en las galletas y bollería, ya os contaré.

sábado, 2 de julio de 2011

Galletas nube de chocolate de B. Atxaga.

"Apartó la cabeza del respaldo del asiento y miró por el cristal de la ventanilla. Allí fuera, el cielo estaba azul oscuro , casi negro; sin embargo, en el sitio donde se acababa de poner el sol había una abertura de color verde que parecía un mar y en la que las nubes formaban islas amarillas, puertos rojos, barcos de color blanco. Se acordó de la canción que solían cantar el colegio después de las excursiones a la costa (...)"

Esos cielos, Bernardo Atxaga.



Cuando esta entrada salga yo estaré volando por "esos cielos" camino de Italia. Soltar lastre, esperar que las cosas que uno no pudo cambiar cambien solas en su ausencia y al regreso nada de nubes, un cielo límpido y despejado donde empezar a escribir una nueva historia come se niente fosse.






Ingredientes:

- 220 gr. de mantequilla.
- 125 gr. de azúcar glass.
- 1 yema de huevo.
- 275 gr. de harina.
- 60 gr. de chocolate en polvo que mezclaremos con un par de cucharadas de agua.
- 1 pizca de sal.


Elaboración:

Este invierno hice un montón de variaciones de pasta frolla, una pasta muy utilizada en Italia como base para las crostata y galletaen elaboraciones tanto dulces como saladas. Es una masa que lleva la mitad de mantequilla que de harina y esta receta es más o menos una variante aunque difiere un poco en la cantidad. Me resultaba una pasta difícil de trabajar, después de sacarla de la nevera cuando empezaba a cortarla se reblandecía, el cortapastas salía con dificultad de la masa...bueno, momentos críticos. Al final fui aprendiendo algunos truquillos. Trucos que funcionan:
- En el complemento "cortador" que me venía con la batidora trituro y mezclo la mantequilla, el azúcar glass y la harina.
- La mantequilla de la nevera directamente.
- la pizca de sal imprescindible para retener la humedad.
- fundamental que la metamos en la nevera del siguiente modo: hacemos dos bolas de pasta y las colocamos por separado entre dos hojas de papel de horno. Aplastamos con la ayuda de un rodillo de cocina hasta conseguir una hoja de pasta del grosor que queramos (no muy fina) y refrigeramos así. Será mucho más fácil cortar y dar forma y no se nos recalentará la masa de trabajarla en exceso.

Para estas galletas mezclamos la harina, la mantequilla, la sal y el azúcar glas como ya he dicho. Añadimos el chocolate y la yema de huevo. Mezclamos bien hasta conseguir una masa uniforme. El resultado es muy parecido a una mousse, es normal, la primera vez pensé que no había echado suficiente harina pero ya cogerá consistencia en la nevera (donde dejé reposar un par de horas). Metemos en el horno a 180º unos diez minutos. Aquí también aprendí de los errores, yo siempre dejaba las galletas en el horno más tiempo del que decían las recetas porque las veía blandas. En realidad a mí me gustan blandas por dentro y con algo de grosor, tipo las galletas escocesas de mantequilla. Así que lo mejor es sacarlas pronto y ya endurecerán fuera del horno, donde dejaremos reposar sobre una rejilla como la de la foto. La receta es una variación de las galletas botón de Mi dulce tentación, usé los mismos ingredientes y cambié un poco la elaboración.



Al otro lado de la ventanilla del autobús, por encima de los tejados llenos de antenas, el cielo - la sábana sucia- había iniciado su transformación. Tenía ahora, en uno de sus extremos, cinco o seis rayas azules y paralelas, como si de verdad se tratara de una sábana y alguien le hubiera hecho cortes con un cuchillo. ¿No solían ser los colchones de color azul? Pues el que parecía haber allí arriba también era azul. Además - cerró los ojos al darse cuenta del detalle- las nubes cercanas a una de las rayas azules tenían tintes rojizos (...)"

Esos cielos, Bernardo Atxaga.