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martes, 20 de septiembre de 2011

Lasaña de pato y mermelada de higos II.

 Fu il 15 di giugno del 1767 che Cosimo Piovasco di Rondò, mio fratello, sedette per l'ultima volta in mezzo a noi. Ricordo come fosse oggi. Eravamo nella sala da pranzo della nostra Villa d'Ombrosa, le finestre inquadravano i folti rami del grande elce del parco. Era mezzogiorno, e la nostra famiglia per vecchia tradizione sedeva a tavolo a quell'ora. Tirava vento dal mare, ricordo, e si muovevano le foglie. Cosimo disse: - Ho detto che non voglio e non voglio!- e respinse il piatto di lumache. Mai s'era vista disubbidienza più grave.

Il barone rampante, Italo Calvino.





Un plato de caracoles despierta la rebeldía de Cosimo, ante la mirada estupefacta de los barones no solo desprecia el plato sino que abandona la mesa en un gesto que va más alla de la mala educación. Así empieza la nueva vida de Cosimo sobre los árboles, una hermosa alegoría en la que de rama en rama Calvino nos pasea por algunas verdades y mentiras de la vida. Estos días se celebra el anicersario de su muerte y en los tiempos que corren no estaría de más su visión tan real como fantástica del mundo. Tampoco estaría de más algún que otro golpe sobre la mesa, pero esa ya es un'altra storia.

Esta lasagna la preparé como entrante, es una solución aparente, sencilla y sobre todo muy rápida además de sabrosa. El pato es muy graso y fuerte así que es mejor una porción pequeña si va a ser un primer plato. Además es una manera diferente de utilizar el confit, sin su piel y con la pasta. Me comentaba Isabel de Aliter Dulcia que ella acompañaba el confit de mermelada de higos y es que es una buena combinación siempre y cuando te guste el contraste dulce salado.

Ingredientes:
- unas placas de lasagna cocidas.
- una lata de confit de pato.
- mermelada de higos (se trataba de seguir dando propuestas a la mermelada que hice de higos pero va mmuy bien con frutos rojos o manzana)

Cocemos las placas de lasagna en una olla con agua hirviendo, a la que habremos echado la sal cuando rompa a hervir. Cocemos el tiempo que indique el paquete de pasta. En una cazuela con un fondo de agua calentamos la lata abierta del confit. Se trata de que se funda la grasa al baño María y podamos retirar los muslos más limpios. Cuando preparamos el confit al horno dejamos que se dore y quede crujiente la piel pero en este caso retiré la piel porque nos interesa sólo el magro. Esto que voy a decir ya se que es una aberración contra los buenos hábitos alimenticios pero unas verduras saleteadas en una poco de esa grasa del pato están de muerte y haciédolo de vez en mucho como algo excepcional tampoco debe ser tan grave. Para terminar calentamos la carne y desmenuzamos sólo un poco.
Alternamos capas de pasta y carne y  coronamos con mermelada de higos.
Más fácil imposible. Y todavía me queda una última propuesta dulce con la mermelada, un último guiño a Cosimo y a Calvino, tra poco...