martes, 3 de abril de 2012

Bollo de Pascua de Avilés.

El abuelo era blanco; conocía
dos cuevas y sabía seguir las huellas del lobo.
La abuela era menuda y tibia como un nido:
jugábamos a pájaros con ella...
Y, alrededor, los dos llevaban como
un contorno de campos y palomas:
cruzaban el umbral y parecía
que con ellos entraba el verano en la casa;
al contarnos los cuentos, en sus voces
oíamos molinos y cuervos alejándose
y hasta las mismas ropas nos traían
un recuerdo fragante, un recuerdo lluvioso
del heno y la retama...
Y el abuelo, qué manos de valiente, 
qué venas, retorcidas como parras;
las ganas que me daban
de cumplir en un día sesenta y cuatro años
para tener dos manos como aquéllas...
Luego, la abuela, aquellas zapatillas
de nube que llevaba,
aquel ir y venir, como volando,
de la escoba al misal, de sus gallinas
a las sábanas frescas,
de la labor de lana a los geranios
del pan a las mejillas de sus nietos...
que entonces, suavemente, quedábamos dormidos
creyendo que la abuela no se acostaba nunca.

Los abuelos, Miguel D'Ors





Mi abuelo materno, Teofilo, era mi padrino, me hizo el regalo más grande, me enseñó a leer a escondidas. Mi abuela paterna, Marcelina, era mi madrina, este poema siempre me la recuerda, de la cocina a la huerta, del hórreo a misa, anotando en los márgenes de sus libros de cocina. 

Todos los años tuve mi bollo de Pascua, uno venía siempre de la confitería San Francisco de Avilés, el otro casero, envuelto en un suave papel blanco. Ahora me toca a mí.


Los fantásticos moldes de las fotografías y de la receta los hizo mi tío Luis, perfeccionista hasta el extremo en el trabajo y que moldeó estas cuatro formas tan características. Hoy se encuentran en muchos comercios de Avilés pero hace unos años no era nada fácil.




Ingredientes para un bollo de 3 pisos:

- 750 gr. de harina de trigo.
-  750 gr. de azúcar.
750 gr. de huevos.
- 750 gr. de mantequilla.





La característica fundamental del mantecado de Avilés es precisamente su sabor a mantequilla, su miga prieta y amarilla y su escarcha glaseada. De la calidad de los ingredientes dependerá el éxito final, así que os aconsejo que utilicéis una buena mantequilla.
La receta más tradicional parece ser la que lleva la manteca cocida. Se trataría entonces de cocer la mantequilla a fuego bajo e ir retirando el suero o espuma hasta que quede un concentrado que se deja solidificar. Sería algo así como manteca concentrada. Yo sin embargo utilicé mantequilla, resulta un poco más suave (todo lo suave que pueden ser 750 gramos de mantequilla) sin perder el sabor a mantecado. 
Colocamos en un cuenco grande la mantequilla pomada y el azúcar y empezamos a trabajar con un cuchara de madera, cuando tengamos integrado el azúcar acabamos de trabajar con las manos. Añadimos uno a uno los huevos sin dejar de batir con las varillas eléctricas,  procurando incorporar un nuevo huevo solo cuando el anterior se haya integrado perfectamente en la masa. Es el turno de la harina que incorporamos poco a poco removiendo suavemente hasta que se integre por completo. Si nos gusta una textura más suave, con un interior más esponjoso, podemos separar las yemas de las claras y añadir estas últimas montadas a punto de nieve, antes de añadir la harina. De esta forma aireamos la masa y el resultado será más esponjoso. También se puede añadir una cucharadita de levadura Royal, que hará que suba un poco la masa y quede también con una miga más suave.
Precalentamos el horno a 180º.
Untamos las paredes de nuestros moldes de mantequilla derretida y un poco de harina para que no se nos pegue ni se nos rompa al desmoldar.
Horneamos hasta que coja calor y controlamos el punto introduciendo un pincho metálico, si al pinchar el bollo no quedan restos de masa estará listo para retirar. En esta ocasión coloqué los dos pisos más pequeños en la bandeja baja del horno y dos alturas más arriba la base mayor. Cuando ésta tenía ya color invertí el orden de las bandejas. Me llevó más o menos una hora de horneado.
Dejamos que se enfríe antes de desmoldar sobre una rejilla.
Levantamos nuestro Bollo de Pascua colocando como base el bollo de mayor tamaño y así hasta coronar la cima con el más pequeño.
Hacemos una glasa con azúcar en polvo y un poco de agua y vertemos sobre la torre.
Hacemos un merengue con una clara montada a punto de nieve a la que añadimos dos cucharadas soperas de azúcar, volvemos a batir hasta conseguir el punto deseado. Con una manga pastelera colocamos un montoncitos de merengue en los extremos de las estrellas, sobre los que colocaremos los huevos o bombones.
Adornamos con chocolates las puntas del bollo y en lo más alto ponemos un huevo de Pascua o una figura de chocolate.
¡Buen provecho!

19 comentarios:

  1. Très joli gâteau et joliment présenter, bravo!

    Bisous

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  2. Qué lujo de moldes... los guardarás como oro en paño.
    Estoy segura.
    El bollo es auténtico, siempre me ha encantado.
    En Gijón se daban más aquellos bollos de hojaldre con varios pisos, llenos de merengue y plumas, recuerdas?
    Yo siempre lo tenía y lo odiaba!! pero a mi abuela le encantaba el merengue, y se lo comía ella... ;)

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    1. Jaja, el mío solía llevar también una pluma amarilla y ¡hasta un pollito! A mí me pasa lo mismo con el merengue, pero el hojaldre, ¡qué rico!

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  3. Wow, qué maravilla mirar atrás... imaginarme a tus abuelos y a tu tío haciendo con cura y mimo estos moldes. No conocía esta versión de Avilés, daría lo que fuese por ver la miga!
    Besos

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    1. Poca miga, muy muy apretadita y bastante amarilla, con tanta mantequilla y huevos...

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  4. Perfecto: el bollo, los moldes, tus palabras... El poema...

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    1. Grazie mille Julia, dai! coraggio, provaci!!

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  5. senza parole,complimenti

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  6. Me encanta el bollo de Avilés, es una de esas recetas que me encanta comer pero que me da miedo hacer en casa porque probablemente no me quede bien. Para empezar no tengo los moldes aquí en Gijón conseguirlos es misión imposible y eso que estamos pegadinos. Tus moldes son un tesoro. Guardo tu receta por si un día me atrevo. Un beso.

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    1. Susi, anímate a hacerlo en un molde normal de bizcocho, así tendrás un mantecado de los que ofrecen las confiterías de siempre y que se venden durante todo el año. Estos moldes me los prestó mi tía, como son característico sólo de Avilés su precio en las tiendas es demasiado alto. Un beso

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  7. Que rico! Que forma tan bonita! Y que entrada tan dulce, gracias por compartir esos recuerdos!

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  8. El famoso mantecao e Avilés! Mira por donde no sabía la receta.... que chulos los moldes! Besos

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  9. Qué cosa más bonita!!! nunca había oído hablar de él y me parece sensacional!!! qué moldes tan bonitos ¿siempre se hace con estos moldes? no sé si me será fácil encontrarlos, sinó, ¿Cómo me aconsejas hacerlo? muchas gracias por compartir tus recetas y enseñarnos cosas tan ricas!!!!

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    1. El molde es realmente curioso pues es así sólo en Avilés. El resto del año el mantecado se hace en moldes normales y envuelto en papel de celofán se puede encontrar en todas las pastelerías (o en las que va quedando). Anímate a hacerlo en cualquier molde normal porque no cambiará su sabor y ¡merece la pena!

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  10. Hice tu receta del "Bollo de Pascua de Avilés" al pié de la letra y me quedó fantástico.

    ¡¡Muchas, muchas gracias!! por dar la receta tan bien explicada.

    ¿Cómo consigues que te suba por igual? A mí me quedo una pequeña montañita.

    Un saludo,

    Pilar

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. ¡¡Qué bien Pilar!! Es normal que te suba un poco, ¡perfecto! Es más, en esta ocasión el mío quedó más compacto de lo habitual (lo horneé todo a la vez en dos bandejas) y creo que por eso subió menos. Y ahora a disfrutarlo, a mí me queda solo para el desayuno de mañana... Un saludo!

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