Mostrando entradas con la etiqueta verdura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta verdura. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de noviembre de 2011

Sopa toscana o "ribollita".

Dopo un'interminabile attesa, quando la speranza già cominciava a morire, Giovanni ritornò alla sua casa. Non erano ancora suonate le due, sua mamma stava sparecchiando, era una giornata grigia di marzo e volavano cornacchie.
"Lasciati vedere" diceva tra le lacrime la madre, tirandosi un po' indietro, "lasciati vedere quanto sei bello. Però sei pallido, sei" (...) Togliti il mantello, dammelo qui, non senti che caldo?" Lui ebbe un brusco movimento di difesa, istintivo serrandosi addosso il mantello, per timore forse che glielo strappassero via.
"No, no, lasciami" rispose evasivo, "preferisco di no, tanto tra poco devo uscire... ".
"Devi uscire? Torni dopo due anni e vuoi subito uscire? " fece lei desolata, vedendo subito ricominciare, dopo tanta gioia, l'eterna pena delle madri; "Devi uscire subito? E non mangi qualcosa? 
"Ho già mangiato, mamma. " rispose il figlio con un sorriso buono, e si guardava attorno assaporando le amate penombre. "Ci siamo fermati ad un'osteria, qualche chilometro da qui... ".
"Ah, non sei venuto solo? E chi c'è con te? Un compagno di reggimento? Il figlio della Mena, forse?"
"No, no, era uno che ho incontrato per via. È fuori che aspetta adesso. ".
"È lì che aspetta? E non l'hai fatto entrare? L'hai lasciato in mezzo alla strada? ".
Andò alla finestra e attraverso l'orto, di là del cancelletto di legno, scorse sulla via una figura che camminava su e giù lentamente; era tutta intabarrata e dava la sensazione di nero. Allora nell'animo di lei nacque, incomprensibile, in mezzo ai turbini della grandissima gioia, una pena misteriosa ed acuta... 

Il mantello, Dino Buzzatti.



Algo que le devuelva el calor a ese cuerpo, debe pensar la madre cuando contempla al hijo que vuelve de la guerra. Pálido, cansado, cubierto con una capa que parece pesarle como la vida y de la que se niega a desprenderse. Está nervioso, no ha venido para quedarse, una figura lo espera impaciente en la cancilla, más alla del jardín. Entonces la madre lo entiende todo, comprende que ningún caldo devolverá el calor de la vida a las mejillas del  hijo.

La ribollita o "vuelta a hervir" se trata de un potaje toscano, de origen humilde pero con toda la grandeza que tienen estos platos, elaborado a partir de la cocción de verduras propias de la estación invernal. Se trataba de "volver a cocinar", pero esta vez todos juntos, los restos de verdura de la semana. Cuanto más ribollita, más rica y espesa, como debe de ser con los platos de cuchara. El tomillo y el romero, la mezcla del apio con el resto de las verduras, la textura casi de puré le dan un toque muy especial. Esta es mi aportación a la invitación de Memòries d'una cuinera a elaborar una sopa con la que combatir el frío que llega.






Ingredientes:

- 1/2  repollo "de hoja rizada pequeño.
- 1 manojo de acelgas.
- 1 manojo de berza asturiana (utilicé berza porque aquí no sencuentra el cavolo negro con el que se hace este plato).
- 5 patatas medianas.
-  3 puñados de fabas.
- 1 rama de apio.
- 2 zanahorias.
- 3 puerros.
- 4 tomates muy maduros.
- 1/2 cebolla.
- tomillo.
- romero.
- pan del día anterior, de hogaza.
- agua.

Con antelación dejamos las fabas en agua una noche y al día siguiente las cocemos en agua y sal. Reservamos.
Lavamos y cortamos la verdura.
En una cazuela con un fondo de aceite rehogamos el apio, cebolla, puerro, zanahoria bien triturados. Cuando la verdura esté blanda añadimos los tomates cortados en cubitos muy pequeños para que se deshagan mejor. Mezclamos bien todo y cuando se haya integrado bien el tomate como si se tratara de una salsa, añadimos el resto de la verdura, lavada y cortada, las patatas, y cubrimos con el agua de cocción de las fabas. Introducimos un hatillo de romero y tomillo.
Una vez cocidas bien todas las verduras retiramos el hatillo de hierbas aromáticas y apartamos  1/3 de la verdura que pasaremos por el pasapuré. Pasamos también por un triturador 1/3 de las fabas. Añadimos los purés a la cazuela de la verdura y las fabas. Mezclamos bien y le damos un hervor para que acaben de integrarse bien todos los sabores.
Para emplatar colocamos unos rebanadas de pan tostadas (yo utilicé pan de ajo) en una cazuela o directamente en los platos y y nuestra ribollita estará lista.

sábado, 19 de noviembre de 2011

Patatas rellenas de picadillo de jabalí.

Pues señor, -continuó Patronio,: en aquel pueblo, durante siglos, la laguna negra había sido un lugar prohibido a la presencia del hombre. Y no porque el lugar fuera inhóspito o desagradable, antes al contrario, se trataba de un hermoso estanque de origen glaciar, de profundas aguas, oscuras, pero frescas y limpias. Un hermoso bosque de pinos y robles la rodeaba por los cuatro puntos cardinales. Numerosas avecillas, de todos los colores, habitaban entre sus ramas, llenando el ambiente de trinos y gorgeos. Pequeños y grandes animales, de los que suscitan la codicia del hombre, se movían por el suelo y el poderoso jabalí y el esbelto ciervo acudían de vez en cuando a beber de sus aguas. (...)

De lo que aconteció en un pueblo que quería urbanizar una laguna encantada, El conde de Lucanor.




Entre Salinas y Arnao, además de un túnel, hay una pequeña playa, La Playa del Cuerno. Cuenta la leyenda que a un noble que seguía a caballo un jabalí le sorprendió una tormenta, y buscó refugio en una cueva entre las rocas. Lejos de encontrar refugio, lo que encontró el intrépido fue la muerte, y agotó su último aliento haciendo sonar su cuerno de caza desde el interior de la cueva. Dicen que en los días de mareas vivas todavía puede oírse el lamentoso grito de socorro.
A pocos metros de esa playa se encuentra el restaurante El Piamonte, un sitio estupendo para comer jabalí y otras piezas de caza mayor y menor. Entre sus maravillas están unas excelentes patatas rellenas de carne de caza. Las que yo preparé están rellenas de picadillo de jabalí, de color más oscuro y más potente si cabe de sabor que el picadillo de chorizo. 

Ingredientes para seis patatas:

- 6 patatas grandes.
- 350 gr. de picadillo de jabalí.
- aceite.
- medio vaso de vino blanco.
- perejil fresco picado.
- un diente de ajo.
- una cucharadita de pimentón dulce.
- una hoja de laurel.
- harina.
- huevo.


En primer lugar ponemos una sartén a fuego fuerte y cuando esté muy caliente hacemos el picadillo de jabalí bien desmenuzado. No le pondremos aceite porque se hará en la propia grasa. Con una cuchara de madera lo deshacemos bien y retiramos del fuego cuando esté hecho.
Pelamos y lavamos las patatas. Con la ayuda de un "ahuecador"  les quitamos un pequeño sombrerito y a partir de ahí, como si estuviéramos con un sacacorchos, vamos ahuecando la patata con cuidado de que no se nos rompan. Reservamos tanto ese pequeño tapón como el relleno que le hemos sacado.
Rellenamos las patatas con el picadillo, tapamos el orificio con el sombrerito que les quitamos y las pasamos por harina y huevo batido. Las freímos en abundante aceite en la misma sartén en la que hemos preparado el picadillo de jabalí. 
En una sartén con un fondo de aceite doramos el diente de ajo cortado muy fino y el perejil bien triturado, cuando dore el ajo ponemos una cucharadita de pimentón dulce, rehogamos y añadimos una cucharada de harina. Removemos bien. Añadimos medio vaso de vino blanco y dejamos que evapore el alcohol.
Ponemos en una cazuela las patatas rellenas, bañamos con la salsa, añadimos el interior de la patata que nos quedó cuando las ahuecamos, ponemos una hoja de laurel y cubrimos con agua. Llevamos todo a ebullición y en ese momento bajamos el fuego y dejamos a fuego medio durante unos 45 minutos.
Que venga el frío que así da gusto.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Pimientos del piquillo rellenos de bacalao y langostinos.

El vino para el bacalao ha de ser un blanco no en demasía seco, pero graduado. Incluso es posible un blanco que tire a dulzura lenta y suavemente. En mi país gallego puede beberse un treixadura fresco. No recuerdo ahora mismo qué aristócrata portugués, acaso un duque de Palmela, tomaba las croquetas de bacalao con un Porto "aloirado meio dôçe". El bacalao se lo merece todo, y a nadie puede sorprender que Riudelot cite un almuerzo en el que entraban filetes de bacalao al champán... Confiemos en que las modas no logren derrotar en las grandes mesas el sabroso, perfecto bacalao.

La cocina cristiana de Occidente, Álvaro Cunqueiro.



Elogio de la amistad, compartir unos vinos, algo de picar...

Los pimientos del piquillo rellenos son  un plato que se podría sumar a las propuestas "viejunas" del Comidista. En mi caso, fueron durante una época un picoteo de acompañamiento para unos vinos improvisados con amigos, se empezaba con unas copas, un poco de queso, algo de embutido y  estos pimientos.  Cuando los hacía solía congelar unas raciones y tiraba de ellos en caso de emergencias. Para ligar el relleno unas cucharadas de velouté (nada de litros de bechamel), lo justo para que se amalgame bien el relleno y le de un poco de consistencia.


Ingredientes:
- una lata o bote de pimientos del piquillo.
- un diente de ajo.
- una cebolla mediana.
- dos puñados migas de bacalao previamente desaladas (una noche a remojo)
- 9 langostinos blancos.

Para la velouté:
- las cabezas y pieles de los langostinos.
- una rama de perejil.
- un diente de ajo.
- unos granos de pimienta negra.
- agua.
- 1 cucharada sopera de harina.

Ponemos a dorar en unas cucharadas de aceite un diente de ajo cortado muy menudo y la cebolla bien picada. Cuando empiece a ponerse transparente añadimos los langostinos pelados y cortados en trozos pequeños. Desmenuzamos las migas de bacalao, bien escurridas, y las añadimos a la sartén. Rehogamos todo para que mezclen bien los sabores y reservamos.
Ponemos en un cazo con agua las colas, pieles y cabezas de los langostinos, los granos de pimienta negra, el perejil, el diente de ajo y un poco de sal. Llevamos a ebullición y retiramos del fuego. Colamos y reservamos.
Rehogamos en un cazo una cucharada sopera de harina y vamos añadiendo el caldo recién hecho sin dejar de remover con unas varillas hasta conseguir la textura deseada.
Añadimos unas cucharadas de la velouté al relleno de pescado.
Rellenamos los pimientos, los pasamos por harina y huevo y freímos unos segundos por cada lado. Amí me gustan así, rebozados muy poco y pasados por la sartén, hace que queden como en salsa y les dan un poco de consistencia. Pero también se pueden calentar la horno unos minutos sin necesidad de rebozado y sartén. Al gusto.

Abrimos una botella de vino, cortamos un poco de queso y de embutidos y dejamos que nos den las mil hablando de lo humano y lo divino...


miércoles, 26 de octubre de 2011

Crema de patata y zanahoria con maíz tostado.

Aquel otoño fue mucho más fugaz que de costumbre. Todavía en octubre, el horizonte se fundió con las montañas, y, pocos días después, llegó el viento de Francia. Durante varios días, por la ventana de la cuadra, Sabina y yo le vimos recorrer los campos solitarios, inclinar a su paso las cercas de los huertos y las empalizadas, arrancar con crueldad las hojas de los chopos antes aún de que amarillearan. Durante varias noches, sentados junto al fuego, le escuchamos aullar como un perro rabioso en el tejado. Parecía como si aquel hosco visitante nunca más hubiera de dejarnos. Como si su irrupción repentina e inesperada no tuviera justamente otra razón que la de hacernos compañía en aquel primer invierno que Sabina y yo habríamos de pasar completamente solos ya en Ainielle.

Sobre la nieve, Julio Llamazares.




Para el frío que llega una crema sencilla, y más sana imposible. De sabor suave, nada dulzón a pesar de la zanahoria y con la textura  cremosa de la patata. El maíz tostado y salado le da un toque muy especial.

Ingredientes:

- 4 patatas grandes.
- 6 zanahorias medianas.
- agua y sal.
- maíz saldo y tostado.

Pelamos y cortamos patas y zanahorias y cubrimos con agua. Salamos. Yo la hago en la olla rápida así que en diez minutos tengo todo cocido. Si queremos se puede cambiar el agua por caldo de verduras. Pasamos todo por el vaso batidor. En el accesorio de la batidora para triturar rompemos los granos de maíz, es mejor que no queden demasiado triturados, solo un poco, para encontrarse los tropezones crujientes y salados.




martes, 27 de septiembre de 2011

Un Albariño da casa y pimientos de Padrón rellenos de queixo de Arzúa -Ulloa.

Lo que más sorprende de los albariños de calidad es encontrarlos tan humanos compañeros en su irrefutable mocedad. Si fueran hombres en vez de vinos, estarían los albariños en ese grupo de los genios precoces, en los que uno cree compatible la llama poética o la suprema ciencia con los años de la adolescencia. Por ejemplo el poeta Rimbaud, ladrón de fuego, iluminado o iluminante, o el matemático Evaristo Galios. O el pequeño Mozart, que por otra parte siempre estuvo a punto de romperse, porque como es sabido, en vez de huesos tenía cristal. Primavera de los vinos -el albariño realmente es el abril de los vinos-, pero también melancólicos vinos, vinos para vagos y ociosos soñadores, para la última hora de la última tarde de verano orillamar. Cuando el alma regresa a sus cuarteles de invierno, un vaso de albariño es la flor que ennoblece las despedidas.

La cocina cristiana de Occidente, Álvaro Cunqueiro.


De vuelta a los cuarteles de invierno, pero con el regalo inesperado de las últimos amagos de un verano que no fue.
Ana me trae de Cambados un Albariño de producción casera que apuro hasta la próxima cosecha, un vino que solo comparto con amigos y en familia, sin etiquetar. En esta ocasión fue el vino perfecto para acompañar  unos pimientos do Padrón rellenos de queso con denominación de origen de Arzúa- Ulloa, un queso de leche de vaca, tan cremosos que casi se podría untar. El cocinero Jose Andrés los hizo para su programa en la televisión americana en un guiño a Galicia, aunque si no recuerdo mal el los rellenó de queso de tetilla. Cuando fui al mercado me pareció que estaba más tierno este otro queso, tan tradicional como el de tetilla y muy parecido en sabor así que me decidí por uno de Arzúa-Ulloa. Basta hacer una pequeño corte en forma de U en los pimientos, por el que luego introducimos un poco de queso. Los freímos en aceite muy caliente y ojo, aunque el cocinero asturiano les echó la sal en la sartén, lo mejor es salarlos ya en el plato, con sal gorda, que se note en la boca.
Aunque ahora ya se comercializan durante todo el año los pimientos de Padrón marcan el inicio del verano,  así que  me pareció una buena manera de cerrar el círculo y celebrar mi vuelta a Galicia, mi cuartel de invierno.


martes, 6 de septiembre de 2011

Tomates y pimientos rellenos de Kostas Jaratis.

- Mañana prepararé tomates rellenos - anuncia Adrianí con voz melosa.
Es la señal de que nos hemos reconciliado. Los tomates rellenos se han convertido en una especie de código interno. Después de veinticinco años de matrimonio, cuando discutimos podemos pasar varios días sin dirigirnos la palabra. Cada vez que Adrianí quiere dar el primer paso hacia la reconciliación, no me pide perdón ni rompe el silencio; se limita a preparar una bandeja de tomates rellenos que deja en la mesa de la cocina. Es la señal de que se ha roto el hielo.

Defensa cerrada, Petros Márkaris.




Kostas Jaritos necesita una tregua para su corazón y la indómita Adrianí sabe hasta donde puede tensar la cuerda, así que se encierra en la cocina para preparar sus tomates rellenos y firmar un armisticio.
De las maravillas de la comida griega podéis haceros una idea visitando el blog de grEAT, aquí encontrareis estas verduras rellenas o ghemistà además de un montón de platos y curiosidades sobre la dieta helénica.

Ingredientes:

- 1 pimiento verde de los alargados y un tomate por persona (la cantidad como siempre depende de cada uno)
- 1 cebolla cortada muy, muy fina.
- 1 cabeza de ajo.
- pimienta negra.
- unas hojas de menta.
- un puñado de sal.
- una taza de aceite.
- unas cucharaditas de pan rallado.
- una taza de arroz.

Elaboración.

Lavamos, cortamos un "sombrero" o tapa y vaciamos con la ayuda de una cucharilla los tomates y los pimientos. Guardamos la pulpa y el agua de los tomates y la trituramos en un vaso batidor.
En un bol mezclamos el arroz, la pulpa triturada con los jugos del tomates, el ajo bien picado, la cebolla y la menta. Salpimentamos y añadimos la mitad de la taza de aceite.
Rellenamos las verduras (3/4 porque tiene que hinchar el arroz y aumentará su volumen) y colocamos la tapa. Distribuimos en una fuente y rociamos con el resto del aceite. Ponemos un poco de pan rallado sobre los caperuchones.
Siguiendo el consejo de la mujer del inspector, dejé reposar la verdura con el relleno de arroz durante unas horas para que éste vaya absorbiendo la humedad del jugo de tomate y se haga más fácilmente en el horno.
Horneamos, con caldeo superior e inferior a 180º durante una hora u hora y media.
Si vemos que nos está quedando muy seco podemos añadir un poco de agua y si notamos que se os está oscureciendo demasiado en el horno podemos cubrirlo con papel de aluminio.




Adrianí está en la cocina, rodeada de tomates y de pimientos decapitados y dispuestos simétricamente, un tomate, un pimiento, color rojo, color verde. Delante tiene una ensaladera con el relleno. Toma un pimiento, lo llena y luego vuelve a colocar la parte superior. A continuación repite el proceso con el tomate. Trabaja a una velocidad sorprendente, como si hubiera aprendido el oficio en una línea de montaje industrial.
- ¿Ya estás preparándolos? - pregunto.
Levanta la cabeza y me sonríe.
- Sí. Es mejor dejarlos reposar una noche, así absorben mejor el aceite (...)

Defensa cerrada, Petros Márkaris.

martes, 14 de junio de 2011

Repollo relleno.


Como el pueblo pertenecía a una zona de mineros, las cartillas de racionamiento eran generosas, porque se entendía que resultaba necesario aumentar la alimentación. La maestra tenía derecho también a una ración doble, y esa idea le hizo concebir a mi hermana la ilusión de llevar a rajatabla el consejo del doctor Cossío, reposo absoluto y buena alimentación. Pero el secretario del ayuntamiento se la negó. Se limitó a dejarle claro que lo sabía todo, su republicanismo, el castigo y la rehabilitación, un destino vigilado fuera de Asturias.

Luis García Montero, Mañana no será lo que Dios quiera.




Le estoy cogiendo gustillo a esto de colarme en las historias, una especie de personaje Dickensiano que deja la comida preparada cuando uno se despierta, que le quita a uno la preocupación que le impedía ir por la vida con la tranquilidad que se merecen los justos. Quería preparar además otra receta asturiana para Aliter Dulcia, porque cuando busqué la primera pasé unos días revolviendo en las recetas familiares y me costó decidirme por una. Así que este repollo relleno va para la hermana del poeta Ángel González, que cuando perdió su destino de maestra atravesó Pajares en un carro con su madre y su hermano, enfermo de tuberculosis. Salieron de esa y así se lo contó el propio Ángel González a Luis García Montero para el libro que éste preparaba sobre el poeta asturiano.
 Aquí está la ración que entonces les negaron.

Para el relleno:

Chamón guisado. El chamón es una carne de ternera muy sabrosa y jugosa, creo que es la que llaman también morcillo, aunque no estoy muy segura. Se sella la pieza (la guisamos entera), en una pota con un fondo de aceite y se retira y reserva la carne. En el mismo aceite sofreímos dos cebollas, 1 pimiento rojo y una par de zanahorias cortados bien menudo. Volvemos a meter la carne, añadimos un chorro de coñac y un vaso de agua y dejamos guisar a fuego bajo hasta que esté tierno. Pasamos la salsa por el pasapuré para volverla más fina. El chamón se puede comer así, cortado en rodajas y con patatinas fritas. Buenas eran las abuelas para desaprovechar un resto, así que con  esta base se pueden hacer infinidad de platos, una empanada de carne, croquetas, un plato de pasta o rellenar unas hojas de repollo como en este caso.
Para el relleno utilizaremos la carne desmigada y la ligaremos con un poco de bechamel.
En agua hirviendo hacemos las hojas de repollo, que queden hechas pero firmes, fuertes, para que no se nos rompan.
Sacamos las hojas, las escurrimos bien, y colocamos en la parte central unas cucharadas del relleno. Cerramos los paquetes.




Para la salsa:

En una sartén con un fondo de aceite doramos un ajo bien picado, añadimos una cucharada de harina y una cucharadita de pimentón dulce. Rehogamos bien. Echamos ahora un chorro de vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol. Añadimos un poco del caldo de cocer el repollo y dejamos que reduzca la salsa.

Pasamos los rollos de repollo por harina, huevo batido y los freímos. Sacamos y napamos con la salsa.






El mal y el bien dependen de cada uno, forman parte de la conciencia y de la condición humana. Pero hay situaciones en las que el mal y el bien se convierten en formas de entrar en sociedad, de tomar partido, y se confunden con la autoridad o la complicidad. Ya no se trata de ser buena o mala persona, sino de dejar claro a qué bando se pertence, qué valores se respetan, qué jerarquía es necesaria para que el mundo se mueva en la dirección correcta.

Luis García Montero, Mañana no será lo que Dios quiera.

lunes, 21 de febrero de 2011

Tagliarini al forno.

Whole kitchen, http://www.wholekitchen.info/, en su propuesta salada para el mes de Febrero nos invita a preparar todo un clásico de la gastronomía italiana, pasta fresca. Así que, aunque dan la oportunidad de presentar una propuesta sin tener un blog, la iniciativa me acabó de animar a tener el mío propio. Dejo para otro momento las declaraciones de intenciones y buenos propósitos, así que iré directamente a la receta.
La propuesta de este mes era una pasta fresca y larga. Me venía genial porque me acaban de regalar la máquina cortapastas estas Navidades aunque no la tengo todavía muy controlada. Así que hice la masa y probé diferentes cortes y grosores con la máquina. Al final me decidí por tagliarini, parecidos a los spaghetti pero planos y algo más anchos.
Faltaba por decidir la receta, pero en cuanto vi la "pasta broccoli al forno" di Mollica di pane http://mollicadipane.blogspot.com/ ya no hubo dudas. Aparte de la lasagna o los canelones, no es frecuente que aquí preparemos la pasta al forno, así que me pareció diferente. Consiste en acabar el plato en el horno, al que habremos añadido huevo batido y queso para que el resultado final sea parecido a un sformato o pastel.  Estos tallarines se preparan además con grelos, que seguramente todos identifican rápido con Galicia y que es mis segunda casa, o la primera según se mire. Otro guiño a esta tierra fue la elección de uno de sus quesos más famosos, el de tetilla ahumado San Simón da Costa. Creo que era la receta perfecta para empezar porque en un solo plato algo de dos tierras que para mí están muy unidas.
Vamos con la receta:
Para la pasta :




- 3 huevos.
- 300 gramos de harina.

Empezamos a amasar haciendo un nido de harina donde ponemos los huevos, vamos dejando caer la harina en el centro poco a poco hasta conseguir una masa elástica que no se pegue en los dedos. Dejamos reposar mínimo media hora. Es importante que los huevos no estén de nevera y amasar en una superficie que no sea mármol ni granito. Lista la pasta toca cortarla. Yo probé distintos grosores y corte:





Para el resto de la receta necesitaremos:
- unas hojas de grelos (ahora se comercializan también congelados)
- ajo picado.
- 2 huevos batidos.
- un puñado de queso rallado Gran Padano.
- unas rodajas de queso ahumado San Simón da Costa.



Las hojas de grelos se cuecen en agua hirviendo con sal. El grelo es una verdura de invierno,  conviene lavarlo muy bien para quitarle un poco el sabor amargo. Escurrimos bien y reservamos. En una sartén con un poco de aceite doramos el ajo fileteado y añadimos los grelos.
En un plato a parte batimos los huevos y añadimos el queso rallado. Cocemos la pasta unos minutos, (depende del grosor, pero la pasta fresca se hace antes), la sacamos "al dente", escurrimos y añadimos y mezclamos bien en la sartén con los grelos para que coja el sabor. En una fuente engrasada ponemos una capa de pasta, cubrimos con la mezcla de huevo batido y queso, unas lonchas de queso ahumado Don Simón, otra de pasta y terminamos con el resto del huevo. Con el horno muuy fuerte gratinamos al horno hasta que dore, es importante quer el horno esté muy fuerte para que la capa superior quede crujiente y dorada pero que el interioir sólo cuaje y no se nos seque. Sacar del horno y pronto!!
Mollica di pane utiliza los siguientes quesos: provola affumicata, pecorino y parmigiano. Aunque creo que ya se puede encontrar el pecorino yo solo contaba en casa con Gran Padano (tipo parmigiano) y elegí un queso ahumado de tetilla gallego con denominación de origen, queso de Don Simón. Tiene un toque ahumado y delicado a la vez y funde muy bien.