Nuestras meriendas, almuerzos o comilonas campestres tuvieron lugar en todos los rincones, ya soleados, ya umbrosos, del Prospect Park. No puedo recordar exactamente cuántas de estas salidas hice con Sophie (media docena, por lo menos), ni me vienen tampoco con mucha claridad a la memoria los muchos sitios en los que estuvimos echados sobre la hierba: las rocosas oquedades, las veredas y los apartados senderos adonde llevábamos nuestras grasientas bolsas de papel marrón, nuestros cartones de medio litro de leche, amén de la antología de poesía americana de Oscar Williams (...)
W. Styron, La decisión de Sophie.
Son los únicos puntos de luz en una historia tan terrible como hermosa, las escapadas de sus protagonistas a Prospect Park y a las playas de Long Island, huyendo de la ciudad. A veces no es suficiente una nueva oportunidad, bastaría solo que la primera no hubiera sido tan terrible y cruel, condenados a elegir cuando en realidad la elección ya estaba hecha de antemano.
Esta receta es mi aportación al concurso "Comida para llevar" que organiza Sabores de colores en colaboración con Valira.
Clafoutis:
Para el falso clafouti (porque el original es de cerezas y dulce), haremos la base siguiendo la receta del dulce y omitiendo el azúcar. Para la receta pinchad aquí.
Engrasamos el molde, yo hice cuatro individuales de ración. En el fondo disponemos los tomates cherry confitados, las alcaparras y el queso feta desmigado. Rellenamos los moldes con la base líquida.
Introducimos en el horno precalentado a 180º durante unos 15-20 minutos.
Los tomates confitados son una solución muy práctica para ensaladas, tortillas, platos de pasta, lasañas frías... Lavamos y secamos los tomates y los hacemos a fuego bajo en una sartén con un fonde de aceite y romero fresco. La temperatura del aceite debe estar en torno a los 70º. Es la manera de que se hagan sin deshacerse. Nos aguantan una semana por lo menos en la nevera, en un tarro y con los jugos que soltaron.
